MISIONERO: JORGE BRIONES
Misionero en Jalisco, México.
TESTIMONIO PERSONAL
En el año 1997 un vendedor llamado Miguel Ahumada, que trabajaba en mi empresa, Dios le puso en su corazón testificarme de Jesucristo, después de que yo lo llevara en contra de su voluntad y por la fuerza a una cantina por unas horas, y al salir me dijo es mi turno, y me contó lo que Cristo hizo por mi en la cruz, invitándome a que yo hiciera una oración de fe para aceptar al Señor Jesucristo como mi Señor y mi Salvador, y que perdonara todos mis pecados en arrepentimiento total, a lo cual yo negué hacer la oración en voz alta, pero en mi corazón si quería realmente orar y entregarle mi vida al Señor Jesús.
En Abril de 1998 a las 10:30 pm. aproximadamente, yo estaba pasando un buen rato en una cantina de la ciudad de Mission, TX, en compañía de mis amigos y de un futuro compadre, y sucedió que después de utilizar cocaína por tercera ocasión, al sentarme sentí como si alguien tocara mis hombros por la parte de atrás y después de ese toque, sentí tristeza y desánimo, y además volví a mis cinco sentidos, como si nunca en mi vida hubiera bebido cerveza, luego mire la cara de una mujer que me acompañaba en la cantina y los rostros de mis amigos y todo era extraño y horrible. Me pregunte que hago con esta mujer aquí?, teniendo tan linda esposa en mi casa, Porque mis amigos tienen la cara desfigurada? Hooo! Nooo! Tengo una sobredosis, necesito ir a casa y que me lleven al hospital!! Antes de salir de la cantina escuche una pequeña voz en mi interior, como un pensamiento, que me decía, NO TEMAS, SOY TU DIOS, te sacare de aquí. Pero en ese momento todo podría creer, menos que Dios me estaba hablando, así que salí con un sentimiento como de que si me fuera a morir en ese momento, creía que algo malo me podría pasar, quizás alguien me quería navajear, tal vez un balazo o un accidente en mi camioneta. Al llegar a casa tuve una discusión como ya eran de costumbre día con día, pero esta vez, mi esposa me dijo, vienes lleno de colorete de mujer y tu no estas borracho, esto verdaderamente va ha terminar en un divorcio final, ya no te aguanto.
En ese momento fui a mi recamara para dormir, con mucho temor de no despertar, así que en la primer oportunidad tome toda la leche posible para desintoxicarme de la cocaína y me fui a dormir. Al día siguiente desperté como si nada hubiera pasado, la ulcera en el estomago no me dolía, no tenia vomito, ni dolor de cabeza, amanecí tal y como hoy escribo mi testimonio, sano y lleno de salud. La historia no termina aquí, sino que me levante y me fui otra vez a buscar a mis amigos, a un lote de autos, pues era una costumbre curarnos la borrachera de la noche anterior con una carne asada y mucha cerveza fría. Cuando mi hijo y yo llegamos al lugar, no había absolutamente nadie, excepto un joven, el cual me pregunto, Como le hiciste para salir? Yo le conteste, en mi casa yo mando, el volvió a preguntar, no te hagas el chistoso, anoche tu estabas en la cantina como a las 10:00 pm, cuando fui a llevar la camioneta (grúa) de mi patrón, y tu estabas ahí, yo le conteste, si estaba, pero algo paso mal en mi y me retire a casa, el me contesto, que suerte porque fue poco después de esa hora, cuando decidieron cambiar de cantina y se fueron en dos camionetas separadas, una por cada calle diferente, y a las dos camionetas las detuvo la policía y les encontraron bebidas, cocaína y todos están en la cárcel. En ese momento algo caliente sentí en mi cuerpo y la voz interior pequeña, que me pareció haber escuchado al salir de la cantina fue esta vez una voz interior mas fuerte! TE DIJE SOY TU DIOS y te saque, te libre de la cárcel! Después de esto inmediatamente el joven me ofreció una cerveza y yo le conteste, por el momento no, tal vez Dios quiere que ya me acerque a la iglesia católica, así que me di la vuelta, tome a mi hijo Jorgito de la mano y me dispuse regresar a casa con mi esposa.
Al llegar a casa no encontré a mi esposa, a pesar de que me había llevado a mi hijo Jorgito, como garantía de que mi esposa no se fuera de la casa, pero aun así, ella se había marchado y yo sentí un dolor tan intenso por mis errores y pensé; El Señor me libro de la cárcel, pero ahora yo tenia que pagar la consecuencia de mi pecado camine hacia la recamara y observe que en el guardarropa y en todos los lugares, ya no había señas de ropa ni de mi esposa ni de mi hijo, hice un alto y fui hacia la sala donde pude ver unos huaraches viejos de mi esposa y me recordó lo duro y malo que yo había sido con ella y mi hijo, en ese instante Dios toco mi corazón y me arrodille y le pedí perdón llorando, y le hice un reto a Dios, y levante mi rostro hacia el cielo y pregunte, Si tu eres realmente Dios y existes dame una oportunidad mas, y si tu me respondes yo te serviré en agradecimiento y tratare de llevar a mi familia por tu camino. Al terminar de llorar y hablar con Dios, se escucho el ruido de un automóvil que llegaba a casa.
Efectivamente era mi esposa y su hermana, pues la había llevado a la lavandería, y no que ella se había marchado de la casa, entonces yo le dije a Dios, gracias. Recibí a mi esposa y le conté todo lo que estaba pasando y lo que Dios había hecho en mi vida, y ella no me creyó el cuentito y continuo con la amenaza de que ella se estaba preparando para el divorcio. Ese mismo día busque una Biblia que los Testigos de Jehovah nos habían regalado en uno de esos estudios bíblicos y me dispuse a leerla, abriendo al azar una página creyendo que Dios hablaría conmigo de esa forma. Ese día y noche yo no salí a la cantina con mis amigos, y al día siguiente me propuse quedarme en casa y ver el fut-bol, pero antes de encender el televisor, Dios puso en mi corazón buscar la Biblia, pero no la leí, sino que la hice a un lado y me fui a ver el juego en la televisión, y de pronto sucedió algo no muy común, el comentarista en la television estaba criticando al entrenador de un equipo. Carlos Reynoso tenia puesta en su cabeza una cachucha rara, con un numero y letras en la parte de enfrente que decía “JER.33:3”, y el camarógrafo enfoco la cámara, hasta que apareció en toda la pantalla del televisor, esa cita bíblica, y tuve el deseo que Dios me dio de buscar la Biblia y leer lo que me quería mostrar. Jeremías 33:3 “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.”
A partir de ese momento, Dios me entusiasmo a seguir leyendo su Santa Palabra, y me olvide del fut-bol, después recordé de una estación cristiana que mi hermano Luis Briones, me había recomendado justo unos días antes de que falleciera, y la busque en el radio y la encontré y así me mantuve alimentándome de la palabra de Dios con la programación de Radio Esperanza y la lectura de mi Biblia. Quince días después de lo que sucedió en la cantina, de no salir mas con mis amigos, vino un grande gozo a mi corazón y corrí con mi esposa y le dije tengo mucha alegría y gozo en mi pecho, algo esta sucediendo otra vez en mi vida y simplemente ella me dijo estas loco!
Luego corrí a casa de mi padre y le explique todo lo que Dios estaba haciendo en mi vida, y el me dijo que yo estaba confundido, que yo era católico, y eso de recibir a Cristo en el corazón ya había ocurrido cuando ellos me bautizaron en la iglesia católica cuando era niño, pero esa respuesta no me ayudo y al final el me dijo que yo estaba loco! y que seguramente un día también terminaría como uno de esos hombres que engañan a la gente con una religión falsa y no la creencia católica que era la primer iglesia. Corrí de regreso a mi casa y le dije a mi esposa a lo mejor yo ya me voy a morir, últimamente me han pasado muchas cosas extrañas que nunca había conocido, y me volvió a contestar que de tanta borrachera y drogas ya había quedado mal de la cabeza.
Así es que no me quedo mas que encerrarme en el cuarto de las lavadoras y cuando levante mis manos, para preguntar a Dios que pasaba con mi vida, llego lo prometido por El. En ese momento mis rodillas se doblaron y caí al piso, pidiendo perdón por mis pecados en voz alta, porque era como si estuviera mirando una película de todas mis maldades y llorando suplique a Jesucristo que me perdonara y que si era El, yo lo recibía en mi corazón como mi Señor y mi salvador en mi vida. Y ese fue el día mas maravilloso y feliz en toda mi vida, finalmente El, extendió su mano y me saco de una cantina y me salvo, me salvo!!